"Si tienes opcionalidad, no necesitas mucho lo que comúnmente se denomina inteligencia, conocimiento, perspicacia, habilidades y todas esas cosas complicadas que tienen lugar en nuestras células cerebrales. Porque no tienes que acertar tan a menudo. Lo único que necesitas es la sabiduría para no hacer cosas poco inteligentes que te perjudiquen y reconocer los resultados favorables cuando se producen." — Nassim Nicholas Taleb

Tales de Mileto, nacido en el siglo VI a.C., es considerado el primer gran filósofo, astrónomo y matemático de la antigua Grecia. A pesar de eso, fue notablemente pobre. Esto lo convertía en el blanco perfecto de sus amigos, comerciantes adinerados que le repetían constantemente que "El que puede, actúa; el que no, filosofa".

Estatua de Tales de Mileto

Harto de estas burlas, Tales se propuso demostrarles que él también podía hacerse rico. El filósofo se dedicó a estudiar las estrellas y, a partir de sus observaciones, predijo que la próxima cosecha de aceitunas sería muy abundante. Por ello, durante el invierno previo, pagó pequeñas cantidades para reservar el derecho a usar todas las prensas de aceitunas de la región cuando llegara el otoño.

Como nadie sabía si la cosecha sería buena o no, el alquiler de estas prensas estaba tirado de precio.

Unos meses más tarde, llegó el otoño y se confirmaron las predicciones de Tales. De repente, todo el mundo necesitaba las prensas. Tales, dueño temporal de todas ellas, cobró lo que quiso y se hizo inmensamente rico.

Tales y Kerdos — ilustración estilo cerámica griega

Esta es probablemente la primera historia jamás escrita sobre el poder de la opcionalidad. Lo que hizo Tales con las prensas de aceitunas fue aprovechar la incertidumbre y una asimetría positiva. ¿Qué quiere decir esto?

Piensa que si la cosecha hubiera resultado mala, Tales no habría perdido tanto, pues había pagado muy poco por el derecho a usar las prensas. Su pérdida máxima era muy reducida. Sin embargo, el beneficio potencial era enorme.

Cuando eres capaz de identificar este tipo de "opciones" en las que tienes mucho más que ganar que perder, tus probabilidades de éxito aumentan considerablemente, y la "suerte" comienza a aparecer más a menudo.

Hoy, la inteligencia artificial es nuestra prensa de aceitunas.


Por qué tu PYME es frágil

Digamos que llevas una pequeña empresa o un despacho profesional en España. Dirigir una PYME suele ser algo lineal y, muchas veces, frágil. Si quieres aumentar tu productividad y tus ingresos, la receta tradicional dice que debes contratar a más personas. Eso implica aumentar tus costes fijos en forma de nóminas, seguros sociales, espacio físico y gestión humana.

En esta situación, asumes un riesgo significativo sin asegurarte un beneficio claro. Además, parte del tiempo de esos empleados se destinaría a tareas repetitivas y de bajo valor añadido que pueden automatizarse por completo o, al menos, parcialmente.

La IA y demás herramientas tecnológicas rompen con esta linealidad, y permiten liberar a tu equipo de trabajos mecánicos para que os podáis centrar en lo que realmente aporta valor al cliente.

La manera más básica de adquirir esta "opcionalidad" consiste, simplemente, en la experimentación directa. Con una inversión de unos 20 euros al mes en modelos como ChatGPT o Gemini, puedes acceder a un asistente virtual que mejora significativamente tu capacidad para, entre otras cosas, redactar documentos y analizar datos, a cambio de unas horas de tu tiempo.

Además, estás comprando el derecho a descubrir por ti mismo las capacidades de esta tecnología. Te expones al lado positivo de la tecnología asumiendo un riesgo de 20 euros.

Pero el verdadero salto llega cuando dejas de experimentar de forma aislada y decides implementar un sistema de IA o de gestión automatizada en los procesos centrales de tu empresa.

Aquí resulta útil aplicar uno de los modelos mentales favoritos de Charlie Munger: invierte, siempre invierte. Antes de pensar en cuánto vas a ganar, piensa en el peor escenario posible. Si implementas un sistema inteligente en tu Pyme y resulta una decepción, ¿cuál es tu pérdida máxima? Mientras evites problemas relacionados con la seguridad de tus datos, lo peor que puede pasar es que el sistema solo logre automatizar una o dos tareas y te ahorre apenas un par de horas a la semana. Tu empresa no va a quebrar por eso.

La ventaja al alza, sin embargo, no tiene techo.

Bien estructuradas, las capacidades de estas herramientas te otorgan el apalancamiento operativo de un equipo entero por una fracción minúscula de lo que te costaría contratar a un solo empleado. Y, lo que es más importante, desacoplas tu capacidad de aumentar los ingresos de tu obligación de contratar a más gente.

Además, no necesitas entender la matemática compleja detrás de los algoritmos o los modelos, del mismo modo que no necesitas entender de termodinámica para conducir tu coche. Solo necesitas aplicar esta asimetría positiva en tu trabajo diario para multiplicar tus resultados.


Veltas: Construimos tu infraestructura asimétrica

En Veltas, nuestro objetivo es transformar tu empresa mediante sistemas adaptados a tus necesidades específicas. En vez de que tú tengas que adaptarte a la tecnología, la tecnología se adapta a ti. Identificamos dónde estás perdiendo tiempo en tareas mecánicas y montamos la infraestructura para que la tecnología trabaje por ti de la manera más silenciosa posible.

Ya sea que dirijas un despacho de abogados, una gestoría, una agencia de viajes o cualquier otra Pyme con procesos mecánicos, la asimetría se aplica igual.

Nosotros te preparamos la prensa de aceitunas. Tú solo tienes que decidir qué hacer con todo el tiempo y margen de beneficio que vas a recuperar.

Si estás listo para empezar a aprovecharte de esta asimetría, déjanos tu información aquí abajo y te contactaremos para una auditoría gratuita.