La inteligencia artificial tiene una tendencia clara a la transitoriedad. Cada día aparecen nuevas herramientas que completan tareas que antes eran necesariamente realizadas por humanos. O sale un modelo nuevo que supera a todos los anteriores —y que será superado por otro la semana siguiente.
Estar informado de todas estas novedades, aunque tenga importancia, resulta difícil.
Es importante porque, debido a las propiedades exponenciales de las herramientas de IA, estas pueden dar un salto de calidad increíble de un día para otro, y usar versiones obsoletas supondría una desventaja significativa cuando esto ocurra.
Sin embargo, seguramente no tengas tiempo ni ganas de estar siempre al tanto de estos avances, sobre todo si ya diriges un negocio en el día a día.
Por eso, hay que prestar atención a los principios fundamentales que ninguna tecnología va a cambiar. En Veltas, nos gusta el Efecto Lindy: si una idea ha sobrevivido mil años, es probable que sobreviva otros mil. La IA es nueva, pero muchos de los problemas que resuelve no lo son.
Vía Negativa
Un principio clave es el de la Vía Negativa, que explica que sabemos con mayor claridad lo que está mal que lo que está bien, y que el conocimiento crece más por sustracción que por adición.
Aplicada a la IA y a la tecnología en general, la Vía Negativa nos conduce a eliminar procesos y errores y a simplificar nuestras estrategias y métodos, en lugar de añadir capas de complejidad. Esta eliminación proviene de delegar o automatizar tareas mediante las herramientas tecnológicas a nuestra disposición.
Al suprimir ciertos procesos de nuestra lista de cosas que hacer, podemos centrarnos en las tareas que realmente "mueven la aguja": aquellas que requieren juicio humano.
Desde esta perspectiva, estas herramientas de las que estamos hablando no son destructivas del trabajo de las personas, sino que vienen a potenciar las capacidades que separan al ser humano del ordenador.
Sesgos
La inteligencia artificial también puede ayudarnos a evitar muchos de los sesgos que tenemos los humanos y que nos perjudican a diario. Obviamente, la IA tiene sus propios sesgos —al fin y al cabo, está entrenada con información de personas humanas—. Pero aun así, podemos usarla para resaltar muchos de nuestros errores de juicio. Veamos tres ejemplos.
Sesgo de confirmación
Imagina que eres un abogado y te estás preparando para un juicio que tienes en unos días. Durante este proceso, puedes tender a creer que toda la información nueva que llegue va en tu favor. Aunque los hechos parezcan darte la razón, lo más probable es que estés siendo víctima del sesgo de confirmación: la tendencia a favorecer la información que respalda nuestras creencias.
Para corregir esto, puedes usar un modelo de IA, dándole contexto sobre el caso (cuidado con la información confidencial) y ordenándole algo como:
"Actúa como un abogado de clase mundial que represente a la parte contraria en este caso. Sé despiadado, encuentra las debilidades de mi argumento y dime por qué podría perder el juicio."
Al no tener emociones, la IA te será completamente honesta, y esa sinceridad es increíblemente útil. Charlie Munger, el socio de Warren Buffett, decía que no tienes derecho a una opinión hasta que no sepas defender mejor la postura contraria que tu oponente.
Sesgo de disponibilidad
Para este ejemplo, imagina que eres el dueño de una pequeña constructora o un estudio de diseño y has tenido una mala experiencia reciente con un colaborador externo que te dejó tirado en una entrega. En ese momento, decides que a partir de ahora no externalizarás nada más y que tú mismo te encargarás de todo. Aquí estás cayendo en el sesgo de disponibilidad: la tendencia de nuestro cerebro a dar más importancia a la información más reciente o emocionalmente impactante, ignorando la estadística real.
Para corregir esto, puedes usar la IA como un ancla de realidad. Vuelca tus datos de los últimos dos o tres años y pregúntale:
"Analiza la rentabilidad y el éxito de mis proyectos con colaboradores externos frente a los que he hecho solo. Dime qué dice la tendencia a largo plazo y si debería dejar de trabajar con colaboradores externos."
La IA te recordará que ese error puntual no es para tanto y que, estadísticamente, externalizar te ha permitido facturar un 20% más.
Efecto Marco
La manera en que presentamos las cosas importa mucho. Imagina que en tu gestoría hay un proceso que suele salir mal. Si reúnes a tu equipo y les dices: "Tenemos una tasa de error del 15% en este proceso y nos está costando mucho dinero", lo más probable es que generes una actitud defensiva o de desánimo, ya que estás enmarcando el problema desde el fracaso.
En esta situación, puedes utilizar la IA para cambiar el marco de la solución. Copia una descripción del problema y dale un prompt como este:
"Reencuadra este problema operativo. En lugar de centrarte en el 15% que falla, ayúdame a presentarlo como una oportunidad de ganar capacidad. Analiza el 85% que sí funciona y dime cómo podemos blindar ese éxito para que sea del 100%."
Pasar de un marco de pérdida a "tenemos que expandir lo que ya funciona" sube el ánimo del equipo y orienta la conversación hacia la acción.
También puedes usar la IA cuando estés atascado en un problema. Muchas veces, esto ocurre porque lo afrontamos desde un ángulo que no nos permite resolverlo correctamente. Tener a un consejero externo que nos aporte otra perspectiva puede resultar de ayuda para salir del atolladero.
Cómo podemos ayudarte en Veltas
Hay muchos más principios fundamentales que podemos aplicar con la ayuda de la IA y otras herramientas tecnológicas, y los iremos desarrollando en futuros artículos.
En Veltas, nuestra misión no es simplemente "digitalizar" tu empresa, sino hacerla más robusta. Ayudamos a autónomos y pequeños despachos a filtrar el ruido tecnológico y a implementar solo aquello que aporta valor real y duradero, de manera personalizada y cercana.
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